Muy buen artículo, pero no sé por qué dices este tipo de comentarios, que me parecen gratuitos:
"La ULA verdaderamente es de temer y a los países desarrollados no les hace, ni les ha hecho ninguna gracia la sola idea de que se haga realidad"
El hecho de que América del Sur se convierta en un socio económico potente es una ventaja para todos. ¿O es que lo bueno para el resto del mundo es Chavez...? Un factor que puede impedir la ULA que comentas es la búsqueda incansable de enemigos... Más acción, por favor.
Confieso mi personal animadversión a comentar ciertos artículos, que suelen empezar con un escritor que no tiene nada nuevo que decir y enreda sutilmente al lector en algo parecido a una soflama pro-USA. Confieso que me produce desazón, leer para perder el tiempo, y una vez metido en tema, ya en el tiempo de descuento de la paciencia, descubrir un antojo de párrafos saturados de un optimismo tan ingenuo como panglossiano.
Con todo mi respeto, el justo, el circunloquio de artículo, no aporta nada nuevo, y reinventa la geometría con paralelismos históricos que sólo se interceptan en un punto del infinito, el del color de la piel entre el señor King y el señor Obama. Tengo la sensación angustiosa de haber asistido a un mitin del candidato oficialista, contra una oposición denominada “Estupidez Latinoamericana”.
Admito que dicha estupidez existe, y creo que es tan grave que hasta el propio mensaje del artículo resulta nutriente y casi indivisible a esa categoría. Así, las posibilidades de debate que nos brinda el propio título del artículo, desaparecen. El señor King, defendió y luchó por equiparar a la negritud afroamericana con los derechos de la raza blanca dominante y opresora, sin generalizar por supuesto. Simón Bolivar lucho y liberó en su tiempo a los pueblos de Sudamérica de la tiranía del colonialismo monárquico, religioso e imperialista, exactamente representado hoy por el señor Obama y sus acólitos, quien hasta el momento histórico actual, guarda con el señor King, un único parecido nada ensoñador aunque realista; ser negro.
La estupidez no se puede entender, ni comprender, ni razonar, luego sólo cabe la posibilidad de tolerarla. Así las cosas, en mi opinión, el artículo reduce a mínimos intolerables, desde una perspectiva crítica, el supuesto paralelismo entre King – Obama y Bolivar – Chávez.
Perlas
Escribe usted: “Estados Unidos es feliz con Obama”. Ha ayudado a la banca de tiburones financieros hasta saciarlos, no consigue sacar adelante aún su reforma sanitaria, ha incrementado el gasto militar y la presencia de soldados (sudamericanos, y negros en su inmensa mayoría) en medio planeta, Afganistán, Irak, Colombia, recientemente Haití. Ha demostrado ser orgánico a su antecesor. Ha desbocado el desempleo. Ha intentado y conseguido que la cumbre del cambio climático fracase por no ser rentable. ¿Es esa la definición de un mundo feliz? Si acaso es más de lo mismo, y aquí empezamos a hundirnos en el lodo de la estupidez. Para muestra ese botón de premio Nobel de la Paz.
Escribe usted: “Nuestros mandatarios ponen una venda en los ojos y una mordaza en la boca del pueblo latinoamericano”. Y debo reconocer que es cierto, pero tan cierto como peligroso es no reconocer que esa venda y mordaza funcionan desde los poderes mediáticos de comunicación, politizados y blindados en la falacia de la libertad de expresión. No interesa que los pueblos latinoamericanos tengan ideas propias, en general, pues desde el poder se les dice lo que hay que pensar: El pensamiento único; titular que pondría a su artículo. Para muestra, ver la aplastante victoria del neoliberalismo capitalista en Chile, lo más parecido a una berlusconización a la italiana, o el resurgimiento más letal del neoliberalismo conservador que vuelve a brotar en Argentina, acercándose peligrosamente al abismo por el que cayó la reciente historia de Honduras.
Escribe usted: “América del sur unida 'sería' la cuarta economía del mundo”. Y aquí sólo equivoca la conjugación del verbo 'ser'. Pues en realidad lo es, y desde hace siglos, los mismos años que Sudamérica es el granero de los ricos, el petroleo de los petro-dólares y la mano de obra barata y despojada de todo derecho social que enriquece a los monopolios del norte, del señor Obama. Sin estos factores de explotación inhumana, el norte no sería lo que es. Pienso, que mientras el concepto de la propiedad, sirva de excusa para poseer recursos naturales, cuyos derechos de autor pertenecen a la naturaleza, el planeta seguirá consumiéndose sin remedio. Las aguas dulces de Sudamérica están en muchos sitios, Argentina por ejemplo, en manos privadas, que ponen precio al litro, la contaminan con cianuro y de todo eso, surge oro y otros metales para fabricar la moneda europea que luego nos prestan.
Conclusión: Si la definición de 'cínico' es la de quien por defecto visual, (entiéndase, no ver con los ojos del sistema) ve las cosas tal y como son y no como esperan que las veamos (sumisos consumidores), entonces yo lo soy. La ceguera estúpida a la que se induce a los pueblos sudamericanos, podría interpretarse como el gesto de arrancarle los ojos a esos cínicos, para mejorarles la visión del ... ¿”Sueño americano”?
Tal vez en “Imagine” John Lennon reflejó el “I have a dream” del señor King, pero me temo que no se refería al “Yes, we can” del “sueño americano” del señor Obama, una pesadilla que para ser creíble hay que permanecer dormidos. Mis respetos al señor Luther King y al señor Simón Bolivar.
Las paradojas de la vigilia latinoamericana
Voy a presentar este debate, no como una guerra, que de guerras estamos hartos ya, sino como una grata coincidencia y revisión de un artículo y su comentario más mordaz. No lo haré sin antes agradecer a los responsables de este fenómeno que, en lo inmediato, son autor y crítico, Jean Paul Sain a saber y un diligente comentarista que no ha dejado, lamentablemente, sus datos reales sino que se ha valido, en todo su derecho, de un seudónimo genérico, que le vale a cualquiera que pretenda opinar sobre otra opinión: “Crítico”.
Para empezar, me llama poderosamente la atención, a su vez, la paradoja que, “entretejida” con elementos de gran aporte cultural, alcanza en varios aspectos el desarrollo lógico del comentario desde sus primeros párrafos:
Confieso mi personal animadversión a comentar ciertos artículos, que suelen empezar con un escritor que no tiene nada nuevo que decir…
No es solo que el crítico mostrara cierta complacencia en lugar de “animadversión” en su exposición sino que además, si el post en cuestión podía parecer magro o lo era, para algunos lectores más versados, propulsó en la misma página toda esta polémica que, positivamente, enseña más de lo que puede parecer.
Aun si no se hubiera dado esta bienvenida “explosión”, me parece civilizado y ciertamente ajustado hacer algunos “distingo” en lo que toca a la crítica de contenidos dada la subjetividad que gravita en este ámbito escabroso y apasionante de la transmisión de datos e ideas.
¿No hemos visto acaso, en repetida ocasiones, que una información puede ser novedosa para una persona y casi obsoleta para otra?
¿Cómo es que este fenómeno termina por extender una gama de opiniones tan variadas respecto a otra opinión expuesta a la mirada de un tercero?
Sin duda esta subjetivación se debe a la participación del sujeto observador, el lector y crítico que se implica, en oposición, en el texto, como una consecuencia del mismo surgida en otra “psiquis”, condicionada a su capacidad de evaluación y su cultura particular:
El lector. Ese destino no especificado, ese “blanco” no definido como remite y que está disperso en la población es una “ensalada cultural” que contiene otra gama proporcional a su heterogénea estructura.
Es cierto entonces que un texto referencial puede ser aburrido para los lectores más informados o, es el caso este crítico, muy bien informados. Puede, empero, resultar muy útil en un espectro de población más corriente, menos especializada, que puede encontrar en la reunión estadística del post las cifras que le faltaban para formarse un juicio más aproximado de la cuestión.
Pero la magnificencia del mundo comunicacional llega aun más lejos todavía. Cuando una “pequeña obra literaria” se hace mártir de la opinión crítica, si acaso, de la subordinación a que conduce una arenga intelectualmente potente, dirigida a socavar la impronta del expositor, puede encontrar otras vías de “absolución” y sinergias presentes en la propia “avalancha”.
Puede ser ciertamente vapuleado, no obstante, desde una perspectiva más profunda, el artículo conquista, subliminalmente, una victoria arrolladora.
Y ahora es donde esta hipótesis toma consistencia hacia la demostración.
¿Qué es lo que buscan estos textos? ¿Qué es lo que pretende de estas publicaciones?
Probablemente la esencia de estos núcleos textuales digitalizados, que por cierto son muy diversos e incluso entran en discrepancia entre sí, es despertar el interés, posibilitar la participación, provocar la intervención de sus lectores y eso es precisamente lo que Jean Paul ha conseguido con su artículo. Lo ha hecho precisamente estimulando este tipo de intervenciones que enriquecen por dos partes o más la tarea informativa y social. Pero hay que aclarar también algunos puntos. El comentarista “crítico” continúa:
…y enreda sutilmente al lector en algo parecido a una soflama pro-USA.
En particular, no me ha parecido pro USA el artículo de Jean Paul Sain. Si bien es cierto que yo, en lugar del autor, tal vez me hubiera abstenido de los comentarios “antichavistas”, porque creo que, con el ejército de los EE. UU. encima resulta difícil no sufrir de “tortícolis” de tanto mirar hacia la amenaza permanente del norte militar.
Por otro lado sonaría un tanto ingenuo, por no repetir otra vez la palabra “estupidez” suponer que, por el solo hecho de anunciarla (La alienación que sufren los pueblos), la misma no ha echado raíces en cada uno de nosotros, dejando secuelas de diferente magnitud, como las grietas y huellas de quedan después de un terremoto.
Admito que dicha estupidez existe, y creo que es tan grave que hasta el propio mensaje del artículo resulta nutriente y casi indivisible a esa categoría.
En este mismo hilo también es estúpido, y consecuencia de haber sido amamantaos por el “sistema”, el concebir estos paréntesis del pensamiento como una guerra entre adversarios cuando se trata de una ajuste en la manera de pensar en conjunto. Parece claro, y esto parece que se vuelve menesteroso repetirlo aun cuando lo han demostrado genetistas y biólogos, que aquí nadie trae un ADN extraterrestre ni una consciencia propia por lo que la “claridad mental” no es patrimonio de la individualidad ya que la luz viene de todos e ilumina el camino de todos.
Vale si, la aclaración de “critico” cuando deja constancia de las diferencia entre lo que Martin Luther King deseaba y la presidencia de Barak Obama y su continua amenaza del “Nuevo Orden Mundial”. Son cosas tan dispares que los colores se destiñen y las ideologías reinantes al punto que, exagerando un poco, perfectamente un Obama podría ser un ario del IV Reich un poco “quemadito”.
Pero con un poco de buena voluntad traduciremos la idea del autor:
Lo que antes parecía imposible (Un presidente de color al mando de un imperio) hoy es una realidad.
¿Por qué desistir entonces de los aparentemente imposibles de ahora?
En otras palabras:
Si un representante de la raza más golpeada y humillada por el poder dominante puede ahora estar aplaudiendo y fortificando ese mismo poder…
¿Por qué negar la posibilidad de que un poderoso se salte a las filas de la equidad?
¿No es así como el mundo ha evolucionado socialmente siempre de la mano de las burguesías?
Pero el lector y crítico opta también por generalizar la incapacidad:
La estupidez no se puede entender, ni comprender, ni razonar, luego sólo cabe la posibilidad de tolerarla.
Permítame auxiliarlo de esta falacia bastante común más no por ello menos compleja. Si bien la “tara”, la tontería, la insensatez devienen de la escasez del sentido común, analizar, comprender sus mecanismos e identificar sus “trampas” es una actitud racional y lógicamente posible. De hecho, existen muchas ciencias, disciplinas, personas e instituciones que se abocan a estas cuestiones de analizar la “estupidez”: la psicología, la lógica proposicional, la psiquiatría, el desempeño correctivo y evaluativo en centros de educación, etc.
Aun así, coincido en muchas afirmaciones con el comentarista cuando apunta a que no es EE. UU. el que está feliz con Obama, sino los empresarios dueños del mundo. Si hay otras caras sonrientes se debe al problema de “idiotez”, en tanto apatía e insuficiencia de participación política genuina, que asola a nuestra gente y tiene sitio en todos los que seguimos peleándonos entre nosotros.
Otro punto de divergencia se constituyó a raíz de los tiempos verbales utilizados: “Que el bloque Latinoamericano será una potencia” “Que ya lo es”.
Cualquiera de las dos posiciones es válida, creo yo, porque la potencia y el acto solo las separa el legado aristotélico y la percepción limitada de lo que hay. Desde el punto de vista actual Jean Paul se refería a Latinoamérica como una región socialmente consolidada, una población que goza dignamente de su riqueza, cosa que ante los ojos tristes de las clases bajas, no es una realidad.
Qué importa, después de todo, si vemos o no la verdad última donde acto y potencia son lo mismo pese a verse tan paradójicos como las contorsiones de esta controversia. Lo esencial, a mi entender, es que tanto soñadores, expositores, críticos y pensadores seamos capaces de despertarnos de la modorra que nos inducen los “barbitúricos” del sistema impuesto.



























